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Familia-de-dos, cuando los hijos no llegan

“…los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1654). En palabras personales, "pueden vivir en plenitud-aunque la historia sea diferente a lo normal."

viernes, 11 de noviembre de 2011

En búsqueda de la voluntad divina


(Un día de Octubre 2011).  Estuve sola en la tarde.  Estoy leyendo el libro “Camino a casa” de Henry Nouwen, me siento tan identificada con sus experiencias, su trayectoria en la vida para encontrar el lugar donde Dios lo quería. La misma pregunta que hoy pasa por mi mente, ¿Señor, que quieres de mí? ¿Qué quieres de nuestro matrimonio? ¿A dónde nos llamas? Es como un grito de auxilio en medio de una sociedad que te empuja hacia lo mismo.  Henry Nouwen también se siente llamado a algo diferente, ya es sacerdote, pero siente que Dios lo quiere en un nuevo lugar.  
Así lo experimento yo (y añado que mi esposo también), con nuestro matrimonio, a donde nos quiere llevar Dios, cuál es el lugar que tiene reservado para nosotros. Seguiré orando, buscando la sabiduría de Dios y abierta a sus señales, que tienden a ser precisas, pero a veces estoy tan distraída que puedo perderme.  Y no quiero perderme en hacer las cosas a mi manera, en mis expectativas o las expectativas de otros para nosotros; no quiero perderme en la manera “correcta en que siempre se han hecho las cosas”.  Quiero escuchar a Dios y hacer las cosas a SU MANERA.  

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