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Familia-de-dos, cuando los hijos no llegan

“…los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1654). En palabras personales, "pueden vivir en plenitud-aunque la historia sea diferente a lo normal."

viernes, 4 de noviembre de 2011

Una familia de dos-no por elección

¡Hola a todas! Finalmente he decidido el nombre: “Familia de Dos”.
 Miles de nombres pasaron por mi cabeza y la de mi esposo: “Familia de dos: Dios nos bendice… a Su manera”. “Nuestra familia: tú y yo”. “Viviendo a plenitud nuestro matrimonio”… Pero no nos convencían. Queríamos algo más profundo, más completo, aunque no sé si este nombre lo reflejará del todo; por el momento iniciaremos con éste. Quiero empezar a escribir para compartir la lucha interna y la bendición de la infertilidad. Quiero compartir con ustedes este caminar que no termina. Un caminar que para nosotros fue y es, guiado y conducido por la mano de Dios. Sin Dios no sé donde estaríamos metidos, ni sé si seguiríamos construyendo una vida juntos. Es Dios quien ha dado valor y forma a nuestro matrimonio sin hijos, a nuestra familia sin hijos. Como toda familia cristiana, los anhelamos y los soñamos; pero no llegaron. Y la gracia de Dios nos ha sostenido, al grado de permitirnos vivir en plenitud la vocación a la que El mismo nos ha llamado. Pues creo firmemente “que todo lo permite El para el bien de los que le aman” (Romanos 8, 28); y estoy convencida que “El hará las cosas aún mejor de lo que yo había planeado” (Efesios 3, 20). Así que con esto en mente, naveguemos juntas en el mar de nuestro matrimonio-sin-hijos-no-por-elección, sino porque no llegaron.

Caminemos juntas con la plena conciencia de que en el plan amoroso y perfecto de Dios nos encontramos.

Caminemos juntas en las primeras etapas, en la negación, en el duelo, en el rechazo, en la incomprensión, en la tristeza, en el desánimo, y en todo lo que conlleva el peregrinar de una familia de dos.

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