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Familia-de-dos, cuando los hijos no llegan

“…los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1654). En palabras personales, "pueden vivir en plenitud-aunque la historia sea diferente a lo normal."

jueves, 26 de enero de 2012

Crisis de identidad

Creo que es algo inesperado, llega de pronto y nos sorprende. Puedes despertarte, hacer tu rutina diaria, tu servicio en la iglesia, ir y venir y de pronto,  es como un vacío ahí o una pregunta que la sociedad te presenta, no eres mamá, no tienes hijos, entonces qué eres.  A tu alrededor es lo mismo, pareciera que todo cobra significado sólo en el momento de ser mamá.  En el día a día, muchas de las reuniones a las que asisto giran en torno a los hijos.  Y está bien, nuestro entorno familiar y comunitario es de familias (si yo hubiera tenido hijos estarían en edad escolar y mi vida giraría en torno a ellos, lo sé). Lo comprendo, lo acepto y lo vivo (y créanme que lo he llegado a disfrutar: ser una mujer sin hijos; aunque esta identidad no quepa en muchas cabezas).  Sólo que hay días complicados.
Quiero caminar por este mundo con mi frente en alto, sin permitir que mi vocación particular me sea arrebatada por el viento que sople.  Quiero mantenerme confiando en que Dios nunca se equivoca y conoce los secretos más íntimos de mi corazón, y que El bien sabe que mi gozo está en hacer su voluntad.  Es su Amor el que me afirma y me da identidad, no esta sociedad. Soy hija de Dios, con una vocación especial diseñada por El sólo para mí.   

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