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Familia-de-dos, cuando los hijos no llegan

“…los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1654). En palabras personales, "pueden vivir en plenitud-aunque la historia sea diferente a lo normal."

miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Cambio de ruta?

He recorrido el camino con muchas mujeres* y es increíble la cantidad de parejas diagnosticadas con infertilidad no explicada. En este proceso he tenido tiempo de sentarme a reflexionar, a escrutar en mi corazón. ¿Cuál es el propósito de Dios para mi vida? ¿Qué querra El de mí, de nosotros? Llega el momento de cuestionarte.  Sí, a mis 18 jamás imaginé mi vida sin hijos: soñé como muchas, casarme, tener hijos, educarlos, en fin, una vida.  Un día leí en un libro, algo así (no recuerdo exactamente las palabras): "Mi vida a los (37) definitivamente no es lo que imaginé a los 20, pero Dios me ha bendecido y soy feliz de vivir esto que estoy viviendo; porque esto me ha hecho crecer...".  Me identifico tanto con esto.
Ahora nos toca "seguir enrutados" por un nuevo camino, diferente a aquel que nos planteamos hace 11 años (cuando nos casamos).  Ha sido interesante replantearnos nuestra aventura juntos.  Iniciamos con un plan en mente, y en estos últimos 5 años se ha reestructurado increíblemente (y yo que digo que soy una mujer a la cual no le gustan los cambios): cambio de país, de casa, nuevos amigos, nueva cultura; el regreso, un negocio, el cierre del negocio, empezar desde cero (pues en el negocio se fue todo el capital ahorrado); dos nuevos trabajos en el curriculum de mi esposo; mi montaña rusa emocional (cuando tocas fondo es cuando Dios obra con poder, y vaya que así lo he vivido).  Y aquí estamos, ahora más convencidos del plan de Dios para nuestra familia-de-dos.  Pero eso sí, hemos caminado juntos, sosteniéndonos de la mano con una fuerza que nunca pensamos que habría en nuestro interior (esa gracia que viene de lo alto cuando no queda nada más en que sostenerse).  Nos hemos descubierto en nuestra totalidad, sin ningún maquillaje, tal cual: hemos aprendido a navegar juntos confiando plenamente el uno en el otro; entregándonos nuestra totalidad (creo que este punto es un nuevo tema para el blog).  ¿Ha valido la pena el cambio de ruta que Dios nos preparó? ¡¡Sí, ha valido la pena y con creces!!!



*http://www.hannah.org/index.cfm?i=5455&mid=11
Aquí, encontré un foro cristiano que me ha animado, apoyado, en este proceso de ser una familia-de-dos.  El foro se llama Complete as Two.

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