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Familia-de-dos, cuando los hijos no llegan

“…los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1654). En palabras personales, "pueden vivir en plenitud-aunque la historia sea diferente a lo normal."

viernes, 23 de noviembre de 2012

Vida en y con la infertilidad

Sí, hay Vida!!!! Depende de nosotros tomarla, o más bien, "arrebatarla". Ni modo, nos ha tocado ir cuesta arriba (pero saben, creo que todos pasamos por situaciones complicadas y únicas, que le dan ese saborcito interesante a la vida, ese trago un poco amargo que se convierte después en una dulce sanación); cansarnos, agotarnos,  un poco más que otros; pero bueno, aquí nos tocó vivir o así nos tocó vivir.  No es una resignación a fuerza, una cruz que nos tocó cargar.  Es una decisión de vida tomada en pareja. Y para bien de todos, una decisión que deberá ser tomada en paz, en acuerdo mutuo, en la aceptación completa.  Somos varios en esta travesía única, original, llena de aventuras.  Así como los padres son un ejército que se une para caminar juntos, para sostenerse hombro a hombro (los admiro, los honro, y les aplaudo; y tengo muchos amigos, la mayoría en este rubro; y cuando puedo me uno a ellos; pero no soy parte de ese clan, por más que quiera). De la misma manera, creo que hoy nos toca hacer algo a las familias-de-dos.  A los que hemos optado por este llamado.  Necesitamos un espacio nuestro, donde nuestro dolor se escuche, se comprenda y se acoja; pero también  donde nuestra realidad contribuya, nuestro tiempo de fruto; nuestra disposición se aproveche (digo, somos infértiles, pero no “estamos incompletos, o echados a perder”; ni “somos extraterrestres” se los aseguro).  Podemos dar mucho, y recibir mucho.  Podemos ser bendición y sabernos bendecidos.  Eso nos toca a cada uno.  Por el momento, aquí me quedo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El amor sana


El amor sana, bien dicen los Linn*, que sólo en un ambiente de amor incondicional se da una sanación profunda y auténtica; y yo añado, que sólo cuando nos sentimos verdaderamente amados, y no exigidos, vamos permitiéndonos ser abrazados en el dolor de la ausencia de los hijos.  ¡Y ese abrazo sana!  El primer abrazo vendrá de la pareja, indiscutiblemente, del mutuo acuerdo del amor incondicional, “en las buenas y en las malas; en la salud y en la enfermedad; en la fertilidad y en la infertilidad”.  Y después de los más cercanos, que sin entender te abrazarán con su presencia, con su mirada lo comprenderán todo y así, sin juzgarnos, amándonos, el milagro comenzará a ocurrir (el milagro de la aceptación).  Nadie tiene derecho a apresurar el proceso; ni tu pareja.  Abrácense el tiempo que sea necesario, sólo tú sabrás cuando será el momento de dar el siguiente paso; y créeme que cuando lo des, te sorprenderás de las maravillas que Dios ha preparado para ustedes.  ¡Vivir a plenitud tu vida con las herramientas perfectas que Dios mismo te ha regalado!


*Los hermanos Dennis y Matthew Linn (a los que luego se les sumó Sheila Fabricant Linn, esposa de Dennis) trabajan juntos como un equipo, integrando la salud física, emocional y espiritual. Dennis y Sheila viven en Colorado, EE.UU. con su hijo John; Matthew vive en una comunidad jesuita en Minnesota, EE.UU.